El contrabandista

 

Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Era incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con frecuencia, cruzaba de la India a Pakistán a lomos de su burro, y los guardias, aun sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.

Transcurrieron los años y el contrabandista, ya entrado en edad, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Un día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:

  -Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Quiero pedirte un favor. Dime ahora, amigo, qué contrabandeabas.

  Y el hombre repuso:

  -Burros.

 

  Así es el ser humano, en tanto no ha purificado su discernimiento, no logra ver la realidad.

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2 comentarios so far »

  1. 2

    natacha said,

    que el ser humano alqunas veces no pensamos con la cabeza y cun do lo acemos es para meter la pata o mejor dicho para echarlo a perder


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